sábado, 30 de julio de 2016

Siglo XX - Alice Herz-Sommer

       Breve Biografía de Alice Herz-Sommer

Alice Herz-Sommer nació en 1903 en Praga, en el Imperio Austrohúngaro, hoy República Checa. Pianista y concertista, superviviente del Holocausto.

Alice Herz nació en una familia de origen judío muy culta, eran cinco hermanos y desde pequeños asistían a las reuniones culturales que su madre organizaba en su casa; allí se reunían grandes intelectuales de la época, como el escritor Franz Kafka (1883-1924) y el músico y compositor Gustavo Mahler (1860-1911). Alice comenzó a tocar el piano a los cinco años guiada por su hermana, pero muy pronto fue alumna del pianista Conrad Ansorge (1862-1930), quien fuera discípulo del profesor y compositor Franz Liszt (1811-1886). 

En 1918, después de la Primera Guerra Mundial, se fundó Checoslovaquia y Praga, capital del país, era el centro del nacionalismo checo y tenía una gran actividad cultural e intelectual. Alice, con apenas 16 años, para perfeccionarse, cursó clases magistrales de piano en la prestigiosa Academia Alemana de Música de Praga. En 1931 se casó con el violinista Leopold Sommer (1905-1945) y juntos compartieron el amor y la pasión por la música. La pareja viajó por toda Europa dando conciertos y en 1937 nació su único hijo Raphael. 

En 1939 el ejército de Hitler ocupó Checoslovaquia y los judíos fueron perseguidos y obligados a abandonar sus trabajos, tenían prohibido ir a teatros, salas de conciertos y parques y no podían enseñar a estudiantes que no fuesen judíos. Muchos fueron capturados y exterminados. Luego de dos años en el gueto de Praga, Alice fue deportada en 1943 junto a su esposo e hijo al campo de concentración en la ciudad checa de Terezín.

A pesar del horror nazi y las terribles condiciones en que vivían, Alice, muy decidida, organizaba conciertos, aferrándose a la vida y a la música con pasión. Muchos de sus compañeros eran intelectuales, artistas y excelentes músicos judíos: violinistas, cantantes, compositores. Formó orquestas con ellos e interpretaba al piano piezas de Chopin, Schubert, Smetana o Beethoven. Durante los dos años que pasó allí, Alice dio más de cien conciertos: “La música penetra en el alma y nos evade del mundo”. Valiente y tenaz esa fue su lucha como pianista y como madre: poder lograr una infancia feliz a su hijo, a quien inculcó el amor por la música. 

Los nazis fomentaban las artes como “propaganda” para mostrar al mundo: la orquesta fue obligada a tocar para los alemanes y para los miembros de la Cruz Roja que visitaron en 1944 el campo para cerciorarse de que allí “no sucedía nada malo”. Las tropas soviéticas llegaron a Terezin en 1945 y liberaron a los que aún estaban con vida, entre ellos Alice y su hijo de ocho años. Su esposo y otros miembros de la familia habían sido ya ejecutados.

Cinco años más tarde madre e hijo emigraron a Israel, donde se unieron con una de sus hermanas, que había podido escapar antes de la guerra. En Israel, Alice fue profesora de música y concertista y enseñó en la Academia de Música de Jerusalén, siempre transmitiendo esperanza y optimismo. Su hijo Raphael se graduó de violonchelista en la Academia Rubin en 1956. 

Mientras en Europa, Checoslovaquia sufrió en 1968 la invasión soviética y estuvo bajo el régimen comunista durante 21 años; con la caída del Muro de Berlín en 1989 se abandonó el comunismo. A partir de 1993 se disolvió Checoslovaquia y se formó la República Checa y Eslovaquia. Praga es la capital de la República Checa. 

Alice y su hijo vivieron casi cuarenta años en Israel; Raphael, un destacado violonchelista, trabajó en Londres como director de la Primera Orquesta de Cámara en el Royal College de Music. En 1986 a los 83 años, Alice se trasladó a Inglaterra para estar cerca de su hijo. Raphael murió a los 64 años, en el 2001, durante un concierto en Israel. Su madre estaba grabando una entrevista cuando se enteró de la noticia.

Alice Herz-Sommer con gran dolor y mucha entereza, siguió viviendo en Londres, tocando el piano ya que la música era para ella la más poderosa manera de sobrevivir: «Cada día es un milagro –contaba. No importa lo malas que puedan ser las circunstancias, tengo la libertad de elegir mi actitud de vida, incluso para encontrar dicha. El mal no es nuevo. Depende de nosotros cómo tratemos con el bien y el mal. Nadie nos puede quitar ese poder. La música me salvó la vida. La música es mi Dios»

Alicia Herz Sommer fue la superviviente más longeva de los campos de concentración nazi, murió en Londres en 2013, a los 110 años.

lunes, 11 de julio de 2016

Siglo XIX - Prudencia Ayala

              Breve  Biografía de Prudencia Ayala

Prudencia Ayala nació en 1885 en Sonzacate. Escritora, feminista y activista social de El Salvador. 

De origen indígena y humilde, tenía diez años cuando su familia se trasladó a Santa Ana, donde Prudencia comenzó sus estudios en un colegio privado; la falta de recursos económicos impidió que pudiera seguir estudiando. Tenía grandes deseos de aprender y mientras trabajaba de costurera para ayudar a su familia, siguió estudiando por su cuenta. Con gran formación autodidacta, comenzó en 1913 a publicar varios artículos para diversos diarios de El Salvador; en estos escritos reclamaba derechos humanos para la mujer, expresaba su apoyo al antiimperialismo y su rechazo a la invasión norteamericana en Nicaragua. Fue encarcelada por sus airadas críticas en varias ocasiones. 

Prudencia afirmaba que tenía capacidad de predecir el futuro y de escuchar “voces misteriosas” lo que le valió muchas burlas y críticas de la sociedad. Sus predicciones fueron publicadas en periódicos de Santa Ana y algunas de ellas fueron acertadas, con lo que ganó prestigio: fue llamada popularmente la Sibila Santaneca (=entre los antiguos griegos, sibila era una mujer sabia que tenía poderes proféticos: hechicera o vidente). 

Además de escribir poemas, bajo el seudónimo de “Esperanza de la Espiga”, escribió y publicó en el Diario de Occidente los libros "Escible. Aventuras de un viaje a Guatemala "(1921), “Inmortal, Amores de Loca” (1925)  y “Payaso Literario en Combate” (1928). 

Sufrió discriminación por ser indígena, mujer y madre soltera; a pesar de las burlas prosiguió con su lucha: en 1930 fundó y dirigió el periódico “Redención Femenina”, único espacio donde exponía sus ideas feministas y plasmaba libremente sus ideales políticos, denunciando también las injusticias de una cultura patriarcal y machista. Gran luchadora por el sufragio femenino, con valentía y determinación, Prudencia desafió a la sociedad prejuiciosa al postularse como candidata a la presidencia de El Salvador por el Partido Unionista. 

Las leyes salvadoreñas no permitían votar a las mujeres, pues no las reconocían como ciudadanas, menos aún empuñar el bastón de madera, utilizado solo por hombres, símbolo de la virilidad de aquella época. Aunque su programa de gobierno incluía apoyo a los sindicatos, honradez y transparencia en la administración pública y respeto por la libertad de cultos religiosos, fue muy controvertido y comenzó una batalla de opinión y de alegatos jurídicos por su derecho a optar a dicha candidatura. Su solicitud fue rechazada por la Corte Suprema pues declaraba que ”La feminidad es esencialmente incompatible con la carrera política”. 

La lucha solitaria de Prudencia dio impulso al movimiento feminista que logró que el sufragio femenino se incluyese en la Constitución de 1950 en igualdad absoluta. 

Prudencia Ayala murió en 1936 en San Salvador, alejada de la política, pero muy cerca de los trabajadores y movimientos sociales.   

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